lunes, 20 de agosto de 2012

Capítulo 13


ESTA OBRA ESTÁ REGISTRADA EN LA DIRECCIÓN NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR.LA COPIA Y/O POSTERIOR VENTA SIN AUTORIZACIÓN DEL AUTOR ESTÁ PENADA POR LA LEY.

                                 13

Quiero, no quiero, quiero, no quiero, quiero…

¿No saben las mujeres lo que quieren?

               “Después de tanto estudiar la mente humana,
                 me lo sigo preguntando…¿Qué quieren
                                              las mujeres?”.

                                                   Sigmund Freud

                    

Sabiendo que el padre del psicoanálisis expresó eso, analizar este tema puede ser tan estimulante como nadar en el riachuelo…¡¡Pero allí voy!!.
¿Realmente no saben las mujeres que desean o es solo una estratagema en los escarceos previos al inicio de una relación?.O no solo en los escarceos, ya que una vez iniciado el vínculo, y hasta consolidado, siguen con esos vaivenes existenciales…
Es muy típico de las mujeres mostrarse esquivas sin decir “agua va” luego de haberse abierto confiadamente.A veces sucede a la inversa, pero muchas menos veces.Decir hoy “sí”, y mañana “no”…Aceptar, y días después, no aceptar, sin que haya mediado el más mínimo cambio en la calidad de la relación, ni haya ocurrido algo positivo o negativo en su vida, o ni siquiera les haya arribado el “periodo”...Con lo último no intento ser chabacano, porque bien se sabe que eso les altera el comportamiento…Seducir, como la mejor, pero cuando uno “toma la invitación”, se echan atrás…Dicen gustar de los caballeros, pero enganchan al primer atorrante que se les cruza.Y etc., etc., etc…¿Por qué ocurre esto?...¡¡Capaz que ni ellas lo saben!!.
A esta conducta los hombres la llamamos “histerismo” o “histeriqueo”…Es el “calentar los motores” (y no hablo solo a nivel sexual), pero luego, cuando hacemos un avance más que lógico, nos reciben con una barra de hielo…¿Qué pasó en medio del proceso?.¿O antes?...¿Es todo una estrategia?.
Veamos la descripción, por las propias víctimas, de dos casos reales.

1)La primera vez que estuve con ella, ella era muy amigable.Le pedí un favor y me dio más de lo que yo pedía, le daba risa cuando la coqueteaba,  o sea, estaban todos los signos.Después de un fin de semana cambió completamente. Fría, súper tímida, algo grosera y miedosa conmigo, como si yo fuera un completo desconocido o le hubiera hecho algo malo. Me quiso dar celos con un tipo.
Al fin, pues, yo decepcionado me alejé de ella, pensando que no le gustaba y después comienza a darme sonrisas coquetas y yo me le acerqué …Pero volvió a ignorarme completamente.Ahí me enojé…
Unos días luego ella comenzó a mirarme así como curiosa, aunque a veces me miraba feo cuando me acercaba a ella pero no decía nada. En una de esas que me estaba mirando feo decidí no retirarle la mirada y como que se asustó. Siguió así como enojada conmigo y cada vez que la miraba, miraba para otro lado o ponía su cara de enojada y trataba de no mirarme. Me ignoraba y así siguió por varios días.
Después de algún tiempo se volvió mas tímida y mas sumisa, simpática, pero yo le dije que ya era muy tarde y que yo ya no tenía las mismas ganas de antes. A partir de esa respuesta mía…ella volvió a ser la del principio: Me coqueteaba…
2)  Desde hace tres meses he venido sintiendo algo muy especial por una chica, la cual casi no puedo ver por cuestiones de trabajo, y por eso poco a poco he tratado de conocerla, e inclusive he tenido citas con ella.El problema radica en que cuando yo tenía planeado hablarle de mis intenciones hacia ella o le he enviado indirectas, ella como que dio un paso atrás y de repente todo me lo ha vuelto complicado…Para las citas me dice que si pero luego cancela. Cuando trato de hablar de otra cosa que no sea trabajo me evade el tema, sale con otras gentes amigas o amigos, cuando antes no lo hacia, es decir, siento que cuando ella se dio cuenta de que me gusta sin que yo se lo haya dicho aún directamente, cambió de actitud con respecto a mi.No me trata mal, pero tampoco me permite llegar a conocerla.Ante esa actitud me he alejado un poco pues me siento desconcertado.Pero últimamente todo se ha vuelto charla por chat, las cuales ella propicia, y las pocas veces que me ve, noto como que me trata diferente que a los demás muchachos, con más dulzura…¿Por qué son tan  complicadas las mujeres?...Me siento como en una película con muchísimo interés, pero de repente ya dejé de entender la trama y no sé que hacer.

Ahora otro caso, pero este vivido por mí.Lo relato a modo "telegrama"...
1ra cita, día Lunes-----Ambos se declaran mutuamente atraídos----incluso mujer entrega su mail y su teléfono de línea----Acuerdan mantenerse en contacto durante la semana----El caballero la telefonea todas las noches.Mujer se muestra muy agradecida y abierta----La noche del miércoles, a pesar de hacer apenas poco mas de dos días de la cita, mujer dice. "NO VEO LA HORA DE VERTE OTRA VEZ"-----El viernes el varón propone algo lógico: Nueva cita, para el sábado o Domingo. Mujer contesta " Nnnn,...mmm No, no...No quiero seguir / no estoy segura /no sé que me pasa / estoy confundida...El caballero le hace notar "Hasta ayer te mostraste muy abierta, confiada. El miércoles me dijiste que...". Mujer no afloja, y repite las anteriores excusas. Varón lucha y tras largos minutos logra convencerla para una nueva cita----Domingo, nueva cita----ambos se muestran contentos, abiertos, distendidos----La cita es extensa----en la caminata varón "arriesga" un beso. Mujer lo "esquiva", y ante pregunta del caballero, contesta "prefiero a los "lentejas""-----Comparten taxi-----ambos siguen muy distendidos y risueños----Taxi llega al departamento de la dama----Dama dice "nos mantenemos en contacto...Y arreglamos en la semana el día de la nueva cita----Durante la nueva semana se repite lo mismo que en la anterior----El jueves la dama manifiesta TEMOR ante un posible viaje del caballero debido a que el fin de semana entrante es feriado largo, y no poder realizar la nueva cita----Caballero la tranquiliza, diciéndole que no viajará-----Al día siguiente-viernes-el varón invita al nuevo encuentro. La dama...repite las excusas " Nnnn,...mmm No, no...No quiero seguir / no estoy segura /no sé que me pasa / estoy confundida". El caballero deja de ser boludo y ya no insiste.

¿Por qué hacen esto?.A veces lo hacen de cínicas (esas son las que están inapropiadamente fuera del neuropsiquiátrico).Otras es que tienen problemas psicológicos de indecisión, miedo a relacionarse por malas experiencias en el pasado, etc...Pero, bueno, las ganas “tiran” y por eso en un primer momento se muestran abiertas…Ante esto último, si ellas no ponen empeño para mejorar (una buena vía es hacer terapia), nada se puede hacer...También, y estaría del lado del cinismo, puede ser que seduzcan a alguien que realmente no les gusta lo suficiente para pareja.¿Por qué lo hacen?.Si ven que la "víctima" cae, es decir, han enamorado o por lo menos calentado al hombre, levantan su (la de ellas) autoestima, posiblemente caída por una reciente o no tan reciente ruptura amorosa, en la que seguramente fueron ellas las despechadas.Esto es muy común en las mujeres: Levantar su autoestima calentando al primer pelotudo que se les cruza.
¿Por qué las mujeres son tan complicadas?...Hay un refrán que dice "la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer"...¿Qué quiero decir?...En el inicio de las relaciones somos los hombres mucho más calentones y desesperados que ellas (ya expliqué porque).Sobre todo en lo sexual (no significa que a ellas nos les guste...Una vez que se liberan son una máquina).Y eso no se puede cambiar.Es instintivo.Por otra parte ellas, concientemente o no, saben que la conquista es siempre más fácil para ellas que para los hombres (por lo antes explicado).Además ellas soportan la soledad mejor que nosotros...Por todo ello, ellas se dan el lujo de ser muy exigentes al inicio de una relación (allí está lo de "difícil" que son) porque saben que el hombre está más desesperado que ellas para iniciar la relación y por ende el varón será el primero en ir cediendo en sus pretensiones.Repasemos algo que ya dije: Un muchacho agraciado tendrá, con suerte, a dos mujeres peleándose por él...Una chica de belleza apenas aceptable (y hasta feita), si se muestra abierta (abierta en el buen sentido espiritual de la palabra y en el sexual), tendrá a 10 de nosotros haciendo fila, con la lengua afuera.Y tiene para elegir...¡¡Imagínense una linda o de belleza media!!.

Ante esto, ante la mayor cantidad de ofertas de candidatos que tienen a comparación de los varones, la mujer sopesa mucho a cada uno que le propone una relación o que sea un simple candidato.Debido a ello es que, en medio de sus pensamientos, comparaciones, cálculos, elucubraciones, se producen sus vaivenes, sus “sí-no”, sus “siempre-nunca”, sus “hoy te seduzco-mañana no”…Están calibrando a los candidatos.Y si en ese momento solo tienen uno, igual especulan, porque bien saben ellas que, rechazando a ese, otro enseguida aparecerá en el firmamento.Esto lo puedo graficar con la siguiente metáfora, que yo llamo “El ropero del rico y el ropero del pobre”…Los hombres somos todos pobres.Por ende abrimos el ropero, y más allá de las condiciones climáticas y la ocasión, elegimos enseguida que vestir, porque mucho no tenemos…Las mujeres son ricas.Su ropero rebosa de prendas…Saben que quieren, según el clima y la ocasión, pero ante tanta oferta tardarán en decidirse.
Tal vez más de uno esté pensando que yo exagero en cuanto a esta estrategia plagada de “cálculos” y sopesamiento, porque después de todo, la mujer también desea encontrar de una vez por todas pareja para procrear y formar familia, o, en menor caso, simplemente para terminar con su soledad, y no se puede dar el lujo de rechazar a alguien cuando este es su único candidato y le agrada…Pero fíjense en un detalle importante (siempre hablando de candidatos para relación seria y no simples revuelques): Cuando un varón rechaza a una candidata que le agrada (algo poco común) puede sentir que está ante una gran oportunidad perdida, pero no ocurre lo mismo en la mujer: Las mujeres, como amigas, son mucho más celestinas que los varones como amigos.En síntesis, una mujer en soledad sabe que sus amigas van a intentar a destajo siempre acercarle candidatos.Por eso su tranquilidad cuando rechaza.Y en vez de preguntarnos porque la mujer tiende a ser tan celestina, debemos preguntarnos porque los varones como amigos son muy poco celestinos: Una vez más la mirada machista de las cosas…El hombre, como macho que es, debe ser siempre (mandato o cliché social) FUERTE.¿Qué implica esto en esta cuestión?...Que se sostiene que el auténtico macho debe “proveerse” a sus candidatas por sí solo…Para una persona que está ávida de tener una relación seria, mientras que en sus ámbitos acostumbrados no tiene candidatos, es bueno que sus amistades la ayuden en la búsqueda: Una vez más las mujeres se muestran más inteligentes o despiertas que los hombres.

Igualmente cuando las mujeres tienen un solo candidato a la vista y sospechan que por un tiempo largo no conocerán otro, lo piensan mucho, por la siguiente causa. Y hasta se podría afirmar que en este caso es más que lógico lo que hacen… Como ya saben, casi siempre a la mujer el hombre le empieza a atraer, al menos en una primera instancia, por aspectos que nada tienen que ver con lo físico. Una vez que ha constatado (erróneamente o no) que el varón al que apunta tiene un nivel económico que la satisface, comienza a fijarse en lo “espiritual”: Grado de caballerosidad, de simpatía, cuán protector /compinche  puede ser, cuanta inclinación hacia la procreación, etc., etc. Para tener una buena captación de esos aspectos “internos” necesita ella de varias “inspecciones”. Mientras dura este proceso de “indagación”, y la mujer no ha sentido una aversión hacia el candidato, ella se va a mostrar seductora, abierta, como arma para seguir conociendo a ese hombre. Con sus vaivenes, con sus “hoy sí-mañana no”, ella va viendo como reacciona el varón: Si es de carácter débil o fuerte, con personalidad, seguro de sí mismo,  un desesperado, un “arrastrado”, un “escondedor”, etc… Luego de este examen, decidirá. En cambio el hombre no necesita del histeriqueo. ¿Por qué? . Porque lo primero en que se fija el hombre es en el cuerpo de la mujer. Y eso se constata con seguridad ya en una sola cita, o como mucho en dos. Si el cuerpo agrada, el hombre ya dice “sí”. Se “tira de cabeza”… El examen que toma el varón es en la mayoría de los casos “exprés”. En cambio el de la mujer, por lo antes explicado, necesita de su estrategia y por consiguiente de más tiempo.
También la mujer sopesa con tranquilidad a sus candidatos por la simple razón que, a comparación del hombre, la soledad la desespera mucho menos. Tiene más paciencia, menos ansiedad, menos urgencia sexual. Ante un macho, elucubra mucho, y si es el único y más o menos le está agradando no lo quiere perder, al menos en un principio, por eso por momentos le “dice“ sí, aunque no esté muy segura de la autenticidad de ese “sí”…En cambio el macho, cuando una hembra le dice sí…”se tira de cabeza” sin sopesar absolutamente nada. Además vuelve a influenciarlo “el que dirán” en la sociedad, ya que para esta, una mujer sola, es una mujer en soledad. Un hombre solo-ante todo si esa soledad es larga-…es un boludo…
Una amiga una vez me dijo…”Es verdad, somos inconformistas” ( “a confesión de parte…”).Es este inconformismo que nos hace decir a los hombres aquella famosa frase “a las mujeres no hay poronga que les venga bien”.Esa característica es un histeriqueo que se da en las relaciones ya asentadas.¿Por qué?.¿No hay ya un auténtico afecto que hace o que haga que la mujer deje de lado el histerismo como estrategia?...Pero, no, caballeros, no, no…Estamos olvidando algo.Como he dicho en otro capítulo, el término “caballero” está distorsionado cuando se lo ve desde el machismo.Es uno de esos costados del machismo que a ellas bien les cae: Porque ellas son el “sexo débil” y porque uno es el caballero (recordemos que esto a veces se distorsiona a “boludo”), tenemos que estar siempre al servicio de ellas.La mujer puede exigir cambios de manera permanente, estar hoy conforme con una cosa, y mañana disconforme con esa misma cosa tal como si se la hubieran impuesto y no sido pedida por ella.Como ella es la “débil” y nosotros los “fuertes”, somos los que debemos estar atentos a sus pedidos de cambios, a sus vaivenes de gustos, opiniones y demás.Y una vez más aquí se cumple el refrán: “La culpa no es del chancho, sino…”.Si un hombre no accede cándidamente a los pedidos repentinos y-en en muchos casos-incoherentes de su mujer, es un déspota, un machista recalcitrante, un esclavista.Pero, una vez más, vuelvo sobre un punto: El hombre, el caballero (en este caso la versión boluda del caballero) hará lo imposible por conformar siempre a su pareja, porque al menor “pucherito” de ella-preludio de un enojo mayor con posible amenaza de separación-ese hombre-miedoso mucho más que ella a la soledad-cederá, y cederá, y cederá…Esto del inconformismo es un juego que las mujeres hacen para tratar de sacar de su pareja el máximo “jugo” posible, para lograr el nivel más excelso que pueda ofrecerle el hombre en cuestión.Y ellas creen que merecen esto (más que lo que merece el hombre exigirles a ellas) porque son “damas”, el sexo débil…Por instinto y /o inteligencia, las mujeres saben manejar muy bien este asunto.
Antes de terminar con el tema quiero decir (para calmarlas…) que últimamente se observa también un histeriqueo masculino…Lo hay también, pero ni por asomo tan abundante como el femenino…Siempre que no sea por una patología psicológica (como sucede en muchas mujeres), sino por simple estrategia o revanchismo, como hombre que soy digo que hacer eso es una auténtica mariconeada.No va con el auténtico sentir del macho.Para bien o para mal, con distintas estrategias, con sus fortalezas y debilidades, el hombre siempre va (debe ir) al frente.
Ahora, bien…Más allá de todo esto, ¿saben las mujeres que quieren?...Sí que saben, y lo saben muy bien.Con claridad, con precisión, con agudeza.Ellas quieren, como ya sabemos, ante todo al hombre proveedor.Luego, si es posible, excelente padre y familiero, buen compañero espiritual y sexual.Con esto pueden sentir-equivocadamente o no-que han encontrado al “amor de su vida”.Pero es debido al juego de histeriqueo-que se pone en marcha para sopesar entre los distintos candidatos, por cinismo o por buscar levantar la autoestima-que pareciera que no saben que desean.Pero saben, saben
Comencé este capítulo citando una famosa frase de Freud…Sé que más de  uno estará diciendo: “El no lo llegó a saber, ¿y vos pretendés saber qué es lo que quieren las mujeres?”…Freud exteriorizó ese pensamiento hace ya muchas décadas.Por aquel entonces el feminismo era recién algo muy embrionario, por lo tanto las mujeres eran muy crípticas en sus deseos y necesidades auténticas…El tiempo ha transcurrido, el feminismo es una realidad…Si Freud hubiera llegado a tener este panorama ante sus ojos, obvio que habría alcanzado el conocimiento también en esta cuestión, de manera más clara que yo o cualquier otro hombre que se ponga a pensar en el tema con cierta profundidad como yo he hecho.

Un grupo de mujeres, muy alegres ellas, hicieron una visita a “La torre de las porongas”…Llegadas al primer piso, vieron una puerta con un cartel…”Dentro de esta habitación hay porongas cortas y finas”…La cara de desilusión era más que visible.Y dicha desilusión era más que lógica…No se desanimaron (nunca lo hacen) y muy vivarachas y con jolgorio subieron al segundo piso…Otra puerta, otro cartel…”Aquí porongas largas y finas”…Suspiraron por un lado, pero por la segunda características descripta, nueva desilusión…Tercer piso.No perdían la fe…”En esta habitación hay porongas gruesas y cortas”…Por la primera característica, todo bien, pero por la segunda…Cuarto piso, y aún no hallaban lo deseado…”Aquí hay…porongas bien largas y bien gruesas”…El grito de alegría del grupo femenino fue ensordecedor…Mas enseguida reflexionaron y fruncieron el entrecejo…Casi al unísono expresaron…”Demasiado…Asusta”…Ilusionadas con hallar lo ideal, llegaron al quinto piso…El cartel de la puerta decía…”Este es ultimo piso.Y tras esta puerta no hay nada.Y queda demostrado que a las mujeres no hay poronga que les venga bien”.

“Bueno, he estado esperando, esperando aquí tanto tiempo.
  Pensando que nada, nada podría salir mal.
  Pero ahora lo sé…
  Ella tiene la habilidad de conseguir todo lo que ve.
  Y parece que ahora me estoy enamorando, enamorando de ella.
  Ella parece tener un toque invisible.
  Ella logra tomar bien firme tu corazón.
  Ella toma el control y lentamente te destroza.
  Realmente no la conozco, solo sé su nombre.
  Pero ella se mete debajo de tu piel, y tu ya no serás el mismo.
  Y ahora lo sé…
  Ella tiene algo en lo que no se puede confiar, es algo misterioso.          
  Y parece que ahora me estoy enamorando, enamorando de ella.
  A ella no le gusta perder…Está siguiendo un juego…
  Y aunque ella te cague la vida, tu igual la querrás…”

                  Phil Collins


Esta canción refleja muy bien el “juego” del histerismo.Pero también el imán que ejercen las mujeres sobre los hombres (mayor que el magnetismo masculino sobre la mujer).La denigración masculina, aquello de que “un pelo de…”, que bien se aprecia en el último renglón de la letra….Je, je, el asunto, ¡obvio!, es …universal…
                 

No hay comentarios:

Publicar un comentario