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13
Quiero,
no quiero, quiero, no quiero, quiero…
¿No saben las mujeres lo que quieren?
“Después de tanto estudiar la mente humana,
me lo sigo preguntando…¿Qué
quieren
las mujeres?”.
Sigmund Freud
Sabiendo
que el padre del psicoanálisis expresó eso, analizar este tema puede ser tan
estimulante como nadar en el riachuelo…¡¡Pero allí voy!!.
¿Realmente
no saben las mujeres que desean o es solo una estratagema en los escarceos
previos al inicio de una relación?.O no solo en los escarceos, ya que una vez iniciado el vínculo, y hasta
consolidado, siguen con esos vaivenes existenciales…
Es
muy típico de las mujeres mostrarse esquivas sin decir “agua va” luego de
haberse abierto confiadamente.A veces sucede a la inversa, pero muchas menos
veces.Decir hoy “sí”, y mañana “no”…Aceptar, y días después, no aceptar, sin
que haya mediado el más mínimo cambio en la calidad de la relación, ni haya
ocurrido algo positivo o negativo en su vida, o ni siquiera les haya arribado
el “periodo”...Con lo último no intento ser chabacano, porque bien se sabe que
eso les altera el comportamiento…Seducir, como la mejor, pero cuando uno “toma
la invitación”, se echan atrás…Dicen gustar de los caballeros, pero enganchan
al primer atorrante que se les cruza.Y etc., etc., etc…¿Por qué ocurre
esto?...¡¡Capaz que ni ellas lo saben!!.
A
esta conducta los hombres la llamamos “histerismo” o “histeriqueo”…Es el
“calentar los motores” (y no hablo solo a nivel sexual), pero luego, cuando
hacemos un avance más que lógico, nos reciben con una barra de hielo…¿Qué pasó
en medio del proceso?.¿O antes?...¿Es todo una estrategia?.
Veamos
la descripción, por las propias víctimas, de dos casos reales.
1)La
primera vez que estuve con ella, ella era muy amigable.Le pedí un favor y me
dio más de lo que yo pedía, le daba risa cuando la coqueteaba, o sea, estaban todos los signos.Después de
un fin de semana cambió completamente. Fría, súper tímida, algo grosera y
miedosa conmigo, como si yo fuera un completo desconocido o le hubiera hecho
algo malo. Me quiso dar celos con un tipo.
Al fin, pues, yo decepcionado me alejé de ella, pensando que no le gustaba y después comienza a darme sonrisas coquetas y yo me le acerqué …Pero volvió a ignorarme completamente.Ahí me enojé…
Unos días luego ella comenzó a mirarme así como curiosa, aunque a veces me miraba feo cuando me acercaba a ella pero no decía nada. En una de esas que me estaba mirando feo decidí no retirarle la mirada y como que se asustó. Siguió así como enojada conmigo y cada vez que la miraba, miraba para otro lado o ponía su cara de enojada y trataba de no mirarme. Me ignoraba y así siguió por varios días.
Después de algún tiempo se volvió mas tímida y mas sumisa, simpática, pero yo le dije que ya era muy tarde y que yo ya no tenía las mismas ganas de antes. A partir de esa respuesta mía…ella volvió a ser la del principio: Me coqueteaba…
Al fin, pues, yo decepcionado me alejé de ella, pensando que no le gustaba y después comienza a darme sonrisas coquetas y yo me le acerqué …Pero volvió a ignorarme completamente.Ahí me enojé…
Unos días luego ella comenzó a mirarme así como curiosa, aunque a veces me miraba feo cuando me acercaba a ella pero no decía nada. En una de esas que me estaba mirando feo decidí no retirarle la mirada y como que se asustó. Siguió así como enojada conmigo y cada vez que la miraba, miraba para otro lado o ponía su cara de enojada y trataba de no mirarme. Me ignoraba y así siguió por varios días.
Después de algún tiempo se volvió mas tímida y mas sumisa, simpática, pero yo le dije que ya era muy tarde y que yo ya no tenía las mismas ganas de antes. A partir de esa respuesta mía…ella volvió a ser la del principio: Me coqueteaba…
2) Desde hace tres meses he venido sintiendo
algo muy especial por una chica, la cual casi no puedo ver por cuestiones de
trabajo, y por eso poco a poco he tratado de conocerla, e inclusive he tenido
citas con ella.El problema radica en que cuando yo tenía planeado hablarle de
mis intenciones hacia ella o le he enviado indirectas, ella como que dio un
paso atrás y de repente todo me lo ha vuelto complicado…Para las citas me dice
que si pero luego cancela. Cuando trato de hablar de otra cosa que no sea
trabajo me evade el tema, sale con otras gentes amigas o amigos, cuando antes no
lo hacia, es decir, siento que cuando ella se dio cuenta de que me gusta sin
que yo se lo haya dicho aún directamente, cambió de actitud con respecto a
mi.No me trata mal, pero tampoco me permite llegar a conocerla.Ante esa actitud
me he alejado un poco pues me siento desconcertado.Pero últimamente todo se
ha vuelto charla por chat, las cuales ella propicia, y las pocas veces que me
ve, noto como que me trata diferente que a los demás muchachos, con más dulzura…¿Por
qué son tan complicadas las mujeres?...Me
siento como en una película con muchísimo interés, pero de repente ya dejé de
entender la trama y no sé que hacer.
Ahora otro caso, pero este vivido por
mí.Lo relato a modo "telegrama"...
1ra cita, día Lunes-----Ambos se declaran mutuamente atraídos----incluso mujer entrega su mail y su teléfono de línea----Acuerdan mantenerse en contacto durante la semana----El caballero la telefonea todas las noches.Mujer se muestra muy agradecida y abierta----La noche del miércoles, a pesar de hacer apenas poco mas de dos días de la cita, mujer dice. "NO VEO LA HORA DE VERTE OTRA VEZ"-----El viernes el varón propone algo lógico: Nueva cita, para el sábado o Domingo. Mujer contesta " Nnnn,...mmm No, no...No quiero seguir / no estoy segura /no sé que me pasa / estoy confundida...El caballero le hace notar "Hasta ayer te mostraste muy abierta, confiada. El miércoles me dijiste que...". Mujer no afloja, y repite las anteriores excusas. Varón lucha y tras largos minutos logra convencerla para una nueva cita----Domingo, nueva cita----ambos se muestran contentos, abiertos, distendidos----La cita es extensa----en la caminata varón "arriesga" un beso. Mujer lo "esquiva", y ante pregunta del caballero, contesta "prefiero a los "lentejas""-----Comparten taxi-----ambos siguen muy distendidos y risueños----Taxi llega al departamento de la dama----Dama dice "nos mantenemos en contacto...Y arreglamos en la semana el día de la nueva cita----Durante la nueva semana se repite lo mismo que en la anterior----El jueves la dama manifiesta TEMOR ante un posible viaje del caballero debido a que el fin de semana entrante es feriado largo, y no poder realizar la nueva cita----Caballero la tranquiliza, diciéndole que no viajará-----Al día siguiente-viernes-el varón invita al nuevo encuentro. La dama...repite las excusas " Nnnn,...mmm No, no...No quiero seguir / no estoy segura /no sé que me pasa / estoy confundida". El caballero deja de ser boludo y ya no insiste.
1ra cita, día Lunes-----Ambos se declaran mutuamente atraídos----incluso mujer entrega su mail y su teléfono de línea----Acuerdan mantenerse en contacto durante la semana----El caballero la telefonea todas las noches.Mujer se muestra muy agradecida y abierta----La noche del miércoles, a pesar de hacer apenas poco mas de dos días de la cita, mujer dice. "NO VEO LA HORA DE VERTE OTRA VEZ"-----El viernes el varón propone algo lógico: Nueva cita, para el sábado o Domingo. Mujer contesta " Nnnn,...mmm No, no...No quiero seguir / no estoy segura /no sé que me pasa / estoy confundida...El caballero le hace notar "Hasta ayer te mostraste muy abierta, confiada. El miércoles me dijiste que...". Mujer no afloja, y repite las anteriores excusas. Varón lucha y tras largos minutos logra convencerla para una nueva cita----Domingo, nueva cita----ambos se muestran contentos, abiertos, distendidos----La cita es extensa----en la caminata varón "arriesga" un beso. Mujer lo "esquiva", y ante pregunta del caballero, contesta "prefiero a los "lentejas""-----Comparten taxi-----ambos siguen muy distendidos y risueños----Taxi llega al departamento de la dama----Dama dice "nos mantenemos en contacto...Y arreglamos en la semana el día de la nueva cita----Durante la nueva semana se repite lo mismo que en la anterior----El jueves la dama manifiesta TEMOR ante un posible viaje del caballero debido a que el fin de semana entrante es feriado largo, y no poder realizar la nueva cita----Caballero la tranquiliza, diciéndole que no viajará-----Al día siguiente-viernes-el varón invita al nuevo encuentro. La dama...repite las excusas " Nnnn,...mmm No, no...No quiero seguir / no estoy segura /no sé que me pasa / estoy confundida". El caballero deja de ser boludo y ya no insiste.
¿Por
qué hacen esto?.A veces lo hacen de cínicas (esas son las que están inapropiadamente
fuera del neuropsiquiátrico).Otras es que tienen problemas psicológicos de
indecisión, miedo a relacionarse por malas experiencias en el pasado,
etc...Pero, bueno, las ganas “tiran” y por eso en un primer momento se muestran
abiertas…Ante esto último, si ellas no ponen empeño para mejorar (una buena vía
es hacer terapia), nada se puede hacer...También, y estaría del lado del
cinismo, puede ser que seduzcan a alguien que realmente no les gusta lo
suficiente para pareja.¿Por qué lo hacen?.Si ven que la "víctima"
cae, es decir, han enamorado o por lo menos calentado al hombre, levantan su
(la de ellas) autoestima, posiblemente caída por una reciente o no tan reciente
ruptura amorosa, en la que seguramente fueron ellas las despechadas.Esto
es muy común en las mujeres: Levantar su autoestima calentando al primer
pelotudo que se les cruza.
¿Por qué las mujeres son tan complicadas?...Hay un refrán que dice "la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer"...¿Qué quiero decir?...En el inicio de las relaciones somos los hombres mucho más calentones y desesperados que ellas (ya expliqué porque).Sobre todo en lo sexual (no significa que a ellas nos les guste...Una vez que se liberan son una máquina).Y eso no se puede cambiar.Es instintivo.Por otra parte ellas, concientemente o no, saben que la conquista es siempre más fácil para ellas que para los hombres (por lo antes explicado).Además ellas soportan la soledad mejor que nosotros...Por todo ello, ellas se dan el lujo de ser muy exigentes al inicio de una relación (allí está lo de "difícil" que son) porque saben que el hombre está más desesperado que ellas para iniciar la relación y por ende el varón será el primero en ir cediendo en sus pretensiones.Repasemos algo que ya dije: Un muchacho agraciado tendrá, con suerte, a dos mujeres peleándose por él...Una chica de belleza apenas aceptable (y hasta feita), si se muestra abierta (abierta en el buen sentido espiritual de la palabra y en el sexual), tendrá a 10 de nosotros haciendo fila, con la lengua afuera.Y tiene para elegir...¡¡Imagínense una linda o de belleza media!!.
¿Por qué las mujeres son tan complicadas?...Hay un refrán que dice "la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer"...¿Qué quiero decir?...En el inicio de las relaciones somos los hombres mucho más calentones y desesperados que ellas (ya expliqué porque).Sobre todo en lo sexual (no significa que a ellas nos les guste...Una vez que se liberan son una máquina).Y eso no se puede cambiar.Es instintivo.Por otra parte ellas, concientemente o no, saben que la conquista es siempre más fácil para ellas que para los hombres (por lo antes explicado).Además ellas soportan la soledad mejor que nosotros...Por todo ello, ellas se dan el lujo de ser muy exigentes al inicio de una relación (allí está lo de "difícil" que son) porque saben que el hombre está más desesperado que ellas para iniciar la relación y por ende el varón será el primero en ir cediendo en sus pretensiones.Repasemos algo que ya dije: Un muchacho agraciado tendrá, con suerte, a dos mujeres peleándose por él...Una chica de belleza apenas aceptable (y hasta feita), si se muestra abierta (abierta en el buen sentido espiritual de la palabra y en el sexual), tendrá a 10 de nosotros haciendo fila, con la lengua afuera.Y tiene para elegir...¡¡Imagínense una linda o de belleza media!!.
Ante
esto, ante la mayor cantidad de ofertas de candidatos que tienen a comparación
de los varones, la mujer sopesa mucho a cada uno que le propone una relación o
que sea un simple candidato.Debido a ello es que, en medio de sus pensamientos,
comparaciones, cálculos, elucubraciones, se producen sus vaivenes, sus “sí-no”,
sus “siempre-nunca”, sus “hoy te seduzco-mañana no”…Están calibrando a los
candidatos.Y si en ese momento solo tienen uno, igual especulan, porque bien
saben ellas que, rechazando a ese, otro enseguida aparecerá en el firmamento.Esto lo puedo graficar con la siguiente metáfora, que
yo llamo “El ropero del rico y el ropero del pobre”…Los hombres somos todos
pobres.Por ende abrimos el ropero, y más allá de las condiciones climáticas y
la ocasión, elegimos enseguida que vestir, porque mucho no tenemos…Las mujeres
son ricas.Su ropero rebosa de prendas…Saben que quieren, según el clima y la
ocasión, pero ante tanta oferta tardarán en decidirse.
Tal
vez más de uno esté pensando que yo exagero en cuanto a esta estrategia plagada
de “cálculos” y sopesamiento, porque después de todo, la mujer también desea
encontrar de una vez por todas pareja para procrear y formar familia, o, en
menor caso, simplemente para terminar con su soledad, y no se puede dar el lujo
de rechazar a alguien cuando este es su único candidato y le agrada…Pero
fíjense en un detalle importante (siempre hablando de candidatos para relación
seria y no simples revuelques): Cuando un varón rechaza a una candidata
que le agrada (algo poco común) puede sentir que está ante una gran oportunidad
perdida, pero no ocurre lo mismo en la mujer: Las mujeres, como amigas, son
mucho más celestinas que los varones como amigos.En síntesis, una mujer en
soledad sabe que sus amigas van a intentar a destajo siempre acercarle
candidatos.Por eso su tranquilidad cuando rechaza.Y en vez de preguntarnos
porque la mujer tiende a ser tan celestina, debemos preguntarnos porque los
varones como amigos son muy poco celestinos: Una vez más la mirada machista de
las cosas…El hombre, como macho que es, debe ser siempre (mandato o cliché
social) FUERTE.¿Qué implica esto en esta cuestión?...Que se sostiene que el
auténtico macho debe “proveerse” a sus candidatas por sí solo…Para una persona
que está ávida de tener una relación seria, mientras que en sus ámbitos
acostumbrados no tiene candidatos, es bueno que sus amistades la ayuden en la
búsqueda: Una vez más las mujeres se muestran más inteligentes o despiertas que
los hombres.
Igualmente
cuando las mujeres tienen un solo candidato a la vista y sospechan que por un
tiempo largo no conocerán otro, lo piensan mucho, por la siguiente causa. Y hasta
se podría afirmar que en este caso es más que lógico lo que hacen… Como ya
saben, casi siempre a la mujer el hombre le empieza a atraer, al menos en una
primera instancia, por aspectos que nada tienen que ver con lo físico. Una vez
que ha constatado (erróneamente o no) que el varón al que apunta tiene un nivel
económico que la satisface, comienza a fijarse en lo “espiritual”: Grado de
caballerosidad, de simpatía, cuán protector /compinche puede ser, cuanta inclinación hacia la procreación,
etc., etc. Para tener una buena captación de esos aspectos “internos” necesita
ella de varias “inspecciones”. Mientras dura este proceso de “indagación”, y la
mujer no ha sentido una aversión hacia el candidato, ella se va a mostrar
seductora, abierta, como arma para seguir conociendo a ese hombre. Con sus
vaivenes, con sus “hoy sí-mañana no”, ella va viendo como reacciona el varón:
Si es de carácter débil o fuerte, con personalidad, seguro de sí mismo, un desesperado, un “arrastrado”, un “escondedor”,
etc… Luego de este examen, decidirá. En cambio el hombre no necesita del
histeriqueo. ¿Por qué? . Porque lo primero en que se fija el hombre es en el
cuerpo de la mujer. Y eso se constata con seguridad ya en una sola cita, o como
mucho en dos. Si el cuerpo agrada, el hombre ya dice “sí”. Se “tira de cabeza”…
El examen que toma el varón es en la mayoría de los casos “exprés”. En cambio
el de la mujer, por lo antes explicado, necesita de su estrategia y por
consiguiente de más tiempo.
También
la mujer sopesa con tranquilidad a sus candidatos por la simple razón que, a
comparación del hombre, la soledad la desespera mucho menos. Tiene más
paciencia, menos ansiedad, menos urgencia sexual. Ante un macho, elucubra mucho,
y si es el único y más o menos le está agradando no lo quiere perder, al menos
en un principio, por eso por momentos le “dice“ sí, aunque no esté muy segura
de la autenticidad de ese “sí”…En cambio el macho, cuando una hembra le dice
sí…”se tira de cabeza” sin sopesar absolutamente nada. Además vuelve a
influenciarlo “el que dirán” en la sociedad, ya que para esta, una mujer sola,
es una mujer en soledad. Un hombre solo-ante todo si esa soledad es larga-…es
un boludo…
Una
amiga una vez me dijo…”Es verdad, somos inconformistas” ( “a confesión de
parte…”).Es este inconformismo que nos hace decir a los hombres aquella famosa
frase “a las mujeres no hay poronga que les venga bien”.Esa característica es un
histeriqueo que se da en las relaciones ya asentadas.¿Por qué?.¿No
hay ya un auténtico afecto que hace o que haga que la mujer deje de lado el
histerismo como estrategia?...Pero, no, caballeros, no, no…Estamos olvidando
algo.Como he dicho en otro capítulo, el término “caballero” está distorsionado
cuando se lo ve desde el machismo.Es uno de esos costados del machismo que a
ellas bien les cae: Porque ellas son el “sexo débil” y porque uno es el caballero
(recordemos que esto a veces se distorsiona a “boludo”), tenemos que estar
siempre al servicio de ellas.La mujer puede exigir cambios de manera
permanente, estar hoy conforme con una cosa, y mañana disconforme con esa misma
cosa tal como si se la hubieran impuesto y no sido pedida por ella.Como ella es
la “débil” y nosotros los “fuertes”, somos los que debemos estar atentos a sus
pedidos de cambios, a sus vaivenes de gustos, opiniones y demás.Y
una vez más aquí se cumple el refrán: “La culpa no es del chancho, sino…”.Si un
hombre no accede cándidamente a los pedidos repentinos y-en en muchos casos-incoherentes
de su mujer, es un déspota, un machista recalcitrante, un esclavista.Pero, una
vez más, vuelvo sobre un punto: El hombre, el caballero (en este caso la
versión boluda del caballero) hará lo imposible por conformar siempre a su
pareja, porque al menor “pucherito” de ella-preludio de un enojo mayor con
posible amenaza de separación-ese hombre-miedoso mucho más que ella a la
soledad-cederá, y cederá, y cederá…Esto del inconformismo es un juego que las
mujeres hacen para tratar de sacar de su pareja el máximo “jugo” posible, para
lograr el nivel más excelso que pueda ofrecerle el hombre en cuestión.Y ellas
creen que merecen esto (más que lo que merece el hombre exigirles a ellas)
porque son “damas”, el sexo débil…Por instinto y /o inteligencia, las mujeres
saben manejar muy bien este asunto.
Antes
de terminar con el tema quiero decir (para calmarlas…) que últimamente se
observa también un histeriqueo masculino…Lo hay también, pero ni por asomo tan
abundante como el femenino…Siempre que no sea por una patología psicológica
(como sucede en muchas mujeres), sino por simple estrategia o revanchismo, como
hombre que soy digo que hacer eso es una auténtica mariconeada.No
va con el auténtico sentir del macho.Para bien o para mal, con distintas
estrategias, con sus fortalezas y debilidades, el hombre siempre va (debe ir)
al frente.
Ahora,
bien…Más allá de todo esto, ¿saben las mujeres que quieren?...Sí que
saben, y lo saben muy bien.Con claridad, con precisión, con agudeza.Ellas
quieren, como ya sabemos, ante todo al hombre proveedor.Luego, si es posible,
excelente padre y familiero, buen compañero espiritual y sexual.Con esto pueden
sentir-equivocadamente o no-que han encontrado al “amor de su vida”.Pero es
debido al juego de histeriqueo-que se pone en marcha para sopesar entre los
distintos candidatos, por cinismo o por buscar levantar la autoestima-que pareciera
que no saben que desean.Pero saben, saben…
Comencé
este capítulo citando una famosa frase de Freud…Sé que más de uno estará diciendo: “El no lo llegó a saber,
¿y vos pretendés saber qué es lo que quieren las mujeres?”…Freud exteriorizó
ese pensamiento hace ya muchas décadas.Por aquel entonces el feminismo era
recién algo muy embrionario, por lo tanto las mujeres eran muy crípticas en sus
deseos y necesidades auténticas…El tiempo ha transcurrido, el feminismo es una
realidad…Si Freud hubiera llegado a tener este panorama ante sus ojos, obvio
que habría alcanzado el conocimiento también en esta cuestión, de manera más
clara que yo o cualquier otro hombre que se ponga a pensar en el tema con
cierta profundidad como yo he hecho.
Un
grupo de mujeres, muy alegres ellas, hicieron una visita a “La torre de las
porongas”…Llegadas al primer piso, vieron una puerta con un cartel…”Dentro de
esta habitación hay porongas cortas y finas”…La cara de desilusión era más que
visible.Y dicha desilusión era más que lógica…No se desanimaron (nunca lo
hacen) y muy vivarachas y con jolgorio subieron al segundo piso…Otra puerta,
otro cartel…”Aquí porongas largas y finas”…Suspiraron por un lado, pero por la
segunda características descripta, nueva desilusión…Tercer piso.No perdían la
fe…”En esta habitación hay porongas gruesas y cortas”…Por la primera
característica, todo bien, pero por la segunda…Cuarto piso, y aún no hallaban
lo deseado…”Aquí hay…porongas bien largas y bien gruesas”…El grito de alegría
del grupo femenino fue ensordecedor…Mas enseguida reflexionaron y fruncieron el
entrecejo…Casi al unísono expresaron…”Demasiado…Asusta”…Ilusionadas con hallar
lo ideal, llegaron al quinto piso…El cartel de la puerta decía…”Este es ultimo
piso.Y tras esta puerta no hay nada.Y queda demostrado que a las mujeres no hay
poronga que les venga bien”.
“Bueno,
he estado esperando, esperando aquí tanto tiempo.
Pensando que nada, nada podría salir mal.
Pero ahora lo sé…
Ella tiene la habilidad de conseguir todo lo
que ve.
Y parece que ahora me estoy enamorando,
enamorando de ella.
Ella parece tener un toque invisible.
Ella logra tomar bien firme tu corazón.
Ella toma el control y lentamente te
destroza.
Realmente no la conozco, solo sé su nombre.
Pero ella se mete debajo de tu piel, y tu ya
no serás el mismo.
Y ahora lo sé…
Ella tiene
algo en lo que no se puede confiar, es algo misterioso.
Y parece que ahora me estoy enamorando, enamorando
de ella.
A ella no le gusta perder…Está siguiendo un
juego…
Y aunque ella te cague la vida, tu igual la
querrás…”
Phil Collins
Esta
canción refleja muy bien el “juego” del histerismo.Pero también el imán que
ejercen las mujeres sobre los hombres (mayor que el magnetismo masculino sobre
la mujer).La denigración masculina, aquello de que “un pelo de…”, que bien se
aprecia en el último renglón de la letra….Je, je, el asunto, ¡obvio!, es
…universal…
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