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La
locura está de moda
Mujeres y hombres en internet
“Acá estamos muy locos…
Pero afuera hay más
y peores”.
Un
interno de un neuropsiquiátrico
El
mundo del “internet sentimental”, compuesto por cientos de páginas que prometen
a los solitarios y buscadores facilitarles el éxito en la búsqueda del “amor de
la vida”, puede ser una auténtica fiesta para los psicólogos, psiquiatras o
simples amantes de estas ciencias.Yo creo que no está lejos (si ya no se lo
hace) el día en que estudiantes de esas carreras hagan sus residencias
analizando chateos y comportamientos de los “ciber-buscadores de pareja”.Lo
que narraré a continuación son, como los otros relatos, hechos reales.¡¡La
mayoría sufridos en carne propia!!.Por eso todo lo que diré y opinaré será con
“conocimiento profundo de causa”.Obvio, mis casos tienen que ver con el
accionar femenino en la “red”, pero también citaré casos contados por mujeres
en los que, por ende, son los hombres los que muestran el lado “racional” (no
omitan las comillas).
Cuando
una vez me aconsejaron “buscar mujeres con fines serios” por internet, me hice
una pregunta, nacida de una sospecha…Todavía no les diré ni la pregunta ni la
sospecha que tenía.Pero lamentablemente, sospecha confirmada…
He
conocido a muchas mujeres por Internet, a través de chateos.Con muchas concreté
citas.Y con algunas de ellas relaciones, aunque breves, muy intensas…Todas
prometían no tener ninguno de los defectos de género (materialismo,
histerismo…).Pero, pasados unos chateos o citas, salvo con una de las que
llegué a tener esa breve relación, ninguna cumplía con esas promesas.Los casos
son más patéticos que con las mujeres que uno conoce de manera personal desde
“el vamos”, ya que es fácil prometer, decir cosas computadora mediante, y no
“mirada a mirada”.Gracias al chateo, los seres humanos se sienten más liberados en
algo que aman: Mentir, fingir, aparentar…Ese es el principal problema de
“conocer” a alguien por computadora.
Me han contado mujeres que hombres que se van
presentando “caballeros” y buscando una relación “seria”, en cuanto sienten
determinada confianza, no dudan en exhibir sus penes por la web-cam…U otros que
juran no tener hijos, pero en la primera cita, luego de semanas o muchos días
de chateo, se desmienten y hasta se despachan con que están casados…
Todas
las mujeres que he conocido por Internet se mostraron muy interesadas en mi.Si
por unos días no se daban los chateos, encontraba mails de ellas, con frases
amables con las que preguntaban que “era” de mi…Los chateos se reiniciaban.Todo
bien…Me ocurrió tres veces que mujeres-tras varios chateos y fotos-decían “ya”
gustar de mi y que solo esperaban esa primera cita ya acordada para “concretar”
(por lo menos el inicio formal de la relación de pareja, no daban a entender en
lo sexual)…Ante esas tres (como ante todas) yo no me mostré
calentón (creo que con todas las ideas que expresé en este libro, no hace falta
aclarar porque) ni tampoco, obvio, como un sacerdote…Equilibrado.Con ganas,
pero no baboso. Les decía que, por mi parte, si bien me parecían ellas agradables y
bellas, era importante, esencial el primer encuentro personal, “porque ahí se
ven otras cosas.Se confirman o no sentimientos, etc”…Ellas
encontraban razonable aquello y
confirmaban por esto una vez más-siempre según sus palabras-mi madurez,
pero reafirmaban que para ellas yo “ya estaba”…Seguimos chateando.Ellas cada
vez más expectantes con la cercana cita…Y, desaparecieron…¿¿¿¿¿¿¿¿…..?????????...Y
no reaparecían a pesar de mis mails en los que preguntaba que era de ellas…¿Qué
se puede decir?...Otra, divorciada, con una hija, se mostraba muy acaramelada
conmigo.Vivía en Córdoba y me dijo que, “por vos pedí un adelanto de la mesa de
examen que tengo que dar en Buenos Aires…Para poder tener una cita con vos lo
más pronto posible”…Cuando yo le “recordé” que la distancia era un
escollo, ella no hizo más que minimizar ese problema, diciendo que “al amor
nada lo para”…Todo siguió viento en popa.Ya antes de eso habíamos “cruzado”
fotos y nos encontrábamos mutuamente agradables…También decía ella no tener
ninguna duda y que la primera cita era una formalidad, en la que-siempre según
su sentir-iba ella a confirmar que yo le gustaba y todo lo bueno que veía en mi
y lo bueno que yo decía tener (obvio que esto a mi no me parecía nada
sensato…Hay que conocerse personalmente para comenzar a atisbar si una
persona…).Decía que su hija era algo “sagrado” para ella.Y un día, vía Skype
me…hizo hablar con su hijita de tan solo seis años…A los que les contaba este
caso, me decían: “Es verdad, la mina está remetejoneada…Las minas que tienen
hijos no están en la joda, en el histeriqueo adolescente…Y más, si te hizo
hablar con la hija…”…Se sumaron chateos, en los que ella ya hacía
proyectos considerándome su hombre (¡¡¡…!!!).Que quería tener más
hijos, que quería irse a vivir conmigo a un típico pueblito serrano de Córdoba,
etc.Ante todo esto, yo me mantenía, como ante todas, equilibrado.Con ganas,
pero medido…Por momentos, por la firmeza de sus dichos y presentimientos, me
hacía tener la sensación tipo alucinación de que ya nos conocíamos, de que ya
éramos pareja y ella se había ido a probar suerte a Córdoba.Si ustedes dicen
que yo a esa altura también, al igual que ella, no estaba bien de la cabeza…Y,
en parte les doy la razón.Pero este hecho-como muchos otros-fue el que me llevó
a lo que hoy soy…La fecha de su llegada a Buenos Aires estaba muy próxima.Todo
siguió bien…Hasta que un día, en un diálogo telefónico, la encontré más fría
que los dos polos juntos.Pero igualmente la conversación terminó bien.Al día
siguiente me envió un mail donde hacía análisis psicológico de mi personalidad (no
me conocía personalmente…), en el que establecía que yo no tenía
una personalidad acorde con la de ella para que la relación fuera a
funcionar…¿Qué ocurrió en esas últimas 48 horas, luego de que se despidió en el
chat como siempre muy confiada en mi?.No sé…¿Tal vez venía chateando con otro y
comenzó a encontrarlo a ese más potable?...Puede ser, pero ante esa
posibilidad, ¿daba para haber dicho todo lo que dijo y proyectado todo lo que
proyectó, y hacerme hablar con su hija?…
Otra
mujer, viuda, con dos hijos adolescentes.Algo que da seriedad, ¿o no?...Me dijo
“43 años”, foto mediante.En esa foto parecía tener más, pero a veces las
fotos…Nos citamos…Debería tener 43 en cada arruga…
Otra
siempre aclaró que si luego de la primera cita no había “onda” para pareja…“¿Por
qué no quedar amigos?”.A lo que yo respondí afirmativamente…Ya en el
segundo chateo propuso hablar, y se extendió largamente, sobre nuestras
preferidas posiciones amatorias...(entiendan porque he cerrado la frase con
puntos suspensivos).Se dio la cita…No hubo reacción química mutua, pero la
pasamos muy bien…Poco después, estando yo de vacaciones en la Patagonia , me pidió que
le trajera piedritas…Al volver, luego de comunicarle que tenía las piedritas,
me envió un mail en el que me decía que deseaba cortar la relación porque “no te
veo como mi posible pareja”…¿Y la amistad?...Y no me digan donde debo
meterme las piedritas…
Con
otra todo no duró más que una noche (menos mal…Ya verán)…Empezamos a chatear y
enseguida nos propusimos mutuamente hablar de cosas profundas…Después de
“escucharme” unos renglones, embaló como un Fórmula 1 y comenzó a darme palos:
“¿Qué cómo pensás eso?...¿Y por qué eso?”, etc. Parecía que yo era el hombre
que contenía en mi humanidad todos los defectos más despreciables del género
masculino…¡¡Y ella lo había analizado y descubierto en tan solo 10 renglones en
5 minutos!!...Además comenzó a despotricar contra todo el género masculino,
lanzando consignas feministas en extremo (todos los extremos son malos).Yo me
mantuve calmo, y cuando pude por fin escribir un rengloncito, pidiendo si yo
podía meter algún “bocadillo”, escribió…”Disculpá, disculpá…Me doy cuenta…Me fui de
mambo…Mi psicólogo tiene razón…Perdoname.Chau”.Y cortó…
Otra, que se había
mostrado muy racional y dulce por chateo y mails, propuso diálogo telefónico.En
ese diálogo la encontré muy agresiva, inquisidora.Para despacharse, como
pidiendo disculpas, dijo..."Es que en realidad...le tengo fobia a los
hombres".A lo que le respondí, "hacé terapia o buscá
mujeres".Insultó y cortó.
No
quiero seguir más, porque con cambios de estilo y nombres, es más de lo mismo:
Mentiras en vano por doquier, histerismo, cinismo, inestabilidad emocional, deshonestidad,
cambios repentinos de opiniones y de humor, desapariciones…Eso es lo que hay,
según mi propia experiencia y la de muchos otros, en el mundo sentimental de
Internet.Mujeres que intentan mostrarse seguras, pero que no se dan cuenta que
demuestran enorme inseguridad.Mujeres que (no saben que no se me escapa nada y
que tengo enorme memoria) no “resisten” dos chateos seguidos, ya que me di
cuenta que de un chateo a otro mienten en algo abiertamente y ni ellas se
avivan que se desenmascaran…Ahora eso sí: Cuando yo les hice notar esas
discordancias, me calificaban de jodido, “perseguidor” o detallista
enfermizo…Como lo dije en otro capítulo:A la mayoría de las mujeres no les caen
bien los hombres que “les ponen los puntos sobre la i”.Lo califican de machismo
dominador.Eso sí, cuando una mujer lo hace hacia el hombre es una dama que está
luchando para no caer en las redes de un embustero o luchando para hacer
madurar a ese hombre…
Creo
que el medio cibernético, con su principal característica-el anonimato–propicia
todo esto.Propicia que personas-hombres y mujeres-que tienen enormes problemas
para relacionarse, se hagan las “normales”, y se animen a decir cosas-supuestamente
positivas y constructivas-que no se animan a decir en una cita “cara a cara”.Y
que llegando el momento de la verdad-la cita (que ellas y ellos muchas veces
propician)- ilusionados en llegar a solucionar su problema psicológico de
relacionarse, no aguantan la presión y se les “cae la careta” mediante el “yo
no dije eso”, “No sé, estoy confundido/a”, desapareciendo, etc.
En
medio de estas experiencias personales, y también por lo que me cuentan otras
víctimas del mundo cibernético, vengo a caer en la cuenta que hay personas que
han desarrollado una evidente adicción al chateo / mail, que hace que, en
realidad, nunca deseen llegar a tener una cita con el que está del otro lado de
la pantalla, por más que juren que un día quieren tener un encuentro personal…Les
resulta excitante estar conociendo a alguien por ese medio (será porque así son
modernas y están en la “onda”…), pero de última, no le encuentran
atractivo-debido a la adicción cibernética-concretar una cita, es decir, pasar
de lo virtual a lo real.O si la concretan, más allá de lo que prácticamente le
juran al otro (la víctima) sobre que la pasaron muy bien en ese encuentro y que
por ende esperan una segunda cita, esgrimiendo “x” motivos o situaciones nunca
la terminan aceptando.Para después engancharse con otro en el chat…Son esas
personas (tanto hombres como mujeres) que se jactan cancheramente…”Ay, yo tengo
15 amigos (candidatos) en el chat / Facebook”…Cualquiera que los escuche podría
entonces envidiarlos.Pero no lo haría si tomara conocimiento que en la inmensa
mayoría de los casos no concretan nada.Esos humanos-tal vez por malas
experiencias en el mundo real (conocer a alguien de “carne y hueso”)- no
quieren saber ya más nada con conocer a alguien, pero las ganas tiran, y el
virtualismo del chateo las hace fantasear con que no tienen ninguna limitación
psicológica y que en algún momento concretarán la cita o que luego de esta son
capaces de llevar adelante una relación real…Cosa que, en estos “humanos
plastificados”, nunca se concreta.Y si ocurre, que el otro no sueñe con un
segundo encuentro o una relación sensata.Esto se me demuestra también con una
investigación que realizo: Tengo publicados dos avisos “sentimentales” en un
sitio de internet, con diferentes nombres. En ambos digo lo mismo, salvo que en
uno aclaro que veo al chateo/mail solo como un conocimiento preliminar, pero
frío y obviamente impersonal.Y que por lo tanto después de unos pocos chateos,
si hay “onda”, mi idea es proponer una cita (disponiendo la mujer el lugar y la
hora), cuya aceptación no es ningún compromiso a futuro (solo el compromiso de
no dejar “plantado”…), solo la oportunidad de pasar a conocerse de manera
auténticamente personal, y después ver como fluye el asunto…Bien, aunque no
haga falta, lo digo: Al aviso que no tiene ese agregado contestan muchas…Al
otro, muy pocas.Conclusión: En internet pululan, por lo antes explicado,
muchas personas que en verdad, por más
“onda” que haya, no tienen intención de concretar citas, o de haberlas se
encargan de encontrarle “la quinta pata al gato” (al candidato) para que la
relación no pueda seguir adelante.
El
último tipo de mujer que he descubierto por internet (y es el último porque
para mí ya es un medio que no va más) es aquel que yo llamo “bondadoso”, aunque
en realidad esta característica no la tenga…Hay un refrán humanitario que dice,
“un vaso de agua no se le niega a nadie”.Bien, parece ser que este tipo de
mujeres lo aplican de la siguiente manera: “Una cita no se le niega a
nadie”.Son mujeres de las que uno se percata (lástima, un poco tarde…) que
cuando aceptaron la cita, realmente no tenían ellas ganas (no digo que les
resultara algo odioso, porque si no estarían ya para el neuropsiquiátrico…) o
la aceptaron sin la más mínima convicción.En la cita ellas solas se deschaban
comentando que sus amigas las critican diciéndoles: “Lo único que hacés es ir
de cita en cita (nunca concretás con ninguno)”…Y ellas, siempre según su
propias palabras, intentan defender su actitud frente a esas amigas, diciendo:
“Y…, ¿por qué no le voy a aceptar una cita?” (¡¡¡¡¡¡¿….?!!!!!!)…Te pueden
decir, en medio de la cita, que la están pasando muy bien, que les agradás,
pero que cuando el encuentro va culminando y el hombre propone un segunda cita,
contestan, “Yyyyy…(qué se yo…) Eeehhhh…Sí…dale….”.Con lo que demuestran una vez
más cero convicción.Esto me ha ocurrido a mi…Terminando esa cita, luego de
“aceptarme” (no omitan las comillas) un segundo encuentro, la acompañé a
esperar el colectivo.Estaba fresco, y como tenía sus manos ocupadas con bolsas,
me pidió, con un gesto pícaro, que le subiera el cierre de su abrigo (aunque
dejando momentáneamente una de las bolsas en el suelo, podía hacerlo ella).Tenía
ella una “delantera” portentosa…Así hice, con un gesto pícaro también, a lo que
ella sonrió.Cuando se despide, yo puse mi mejilla, pero ella terminó casi
dándome un “pico”…¡Todo bien!.¡Toda la onda!.Luego de esa cita, todos los días
yo le enviaba más de un mensaje al celular, saludándola, etc.Aclaro que el día
para la segunda cita habíamos acordado que lo iba a poner ella debido a sus
“sinuosos” horarios de trabajo…Empecé a notar que si yo no mandaba mensajes,
ella ni se mosqueaba.Un día la puse a prueba: No envié mensaje alguno y ni
noticias de ella.Volví a enviarle mensajes, a los que ella contestaba muy
dulcemente.Pero en mi pervivía la misma sensación de que ella era apática
crónica.La puse a prueba una vez más, es decir, no le envié mensajes…Y…¿Ustedes
la vieron por ahí?...No obstante, ella continúa posteando su romántico aviso
(en el que por sus dichos se muestra como una
mujer muy segura de lo que quiere, y no la apática que es en
persona)…Estoy seguro que si yo retomara el contacto con ella, ella lo
aceptaría.Como aceptó también mi desaparición (en realidad desapareció ella al
no saludarme si no saludaba yo).Me aceptaría una segunda cita, una “revolcada”
(a pesar de buscar ella una relación seria).Se volvería a bancar una nueva
interrupción.Y así sucesivamente.Son ese tipo de personas a las que todo les
cae bien.Pero si es así, es que en realidad nada les viene bien…
En
los primeros renglones de este capítulo dije que yo tenía una sospecha de las
mujeres que por Internet buscan pareja…Saben ya que la mujer tiene el levante
(para algo serio o no) mucho más fácil que el hombre…Para más (y ahí se me fue
confirmando) ninguna de las mujeres con las que chateé y cité era un bagallo.No
solo eso, eran todas mujeres bellas.La que menos, por lo menos medianamente
apetecible.Y ninguna era una desahuciada o reventada de la vida, tenían buen
nivel cultural.Es decir, despertaban la sospecha de cómo o porque debían
recurrir al mundo cibernético para…Entonces, si tenemos en cuenta estas
características: La mujer tiene el levante más fácil, son bellas y jóvenes (30-40)…¿Cómo
es que están buscando YA a esa edad macho por Internet?...(ya expliqué en otro
capítulo que la mujer siempre tiene mayor oferta de candidatos que los hombres,
sin necesidad de caer en internet).Lo que yo sospechaba-y por eso
“el plato” que pueden hacerse los psicólogos y psiquiatras-…“Cuánto “cable
pelado”, “cuántos caramelos que faltan en el tarro”.Y lo comprobé en todas.
Pero
aunque parezca mentira, esto no es lo más triste…Lo más triste y espeluznante
es que la mayoría de estas “mujeres cibernéticas” son minas comunes: Son
trabajadoras, tienen sus amistades, son catalogadas de “buenas personas” y
llegan, de una manera u otra, a entablar relaciones más o menos duraderas (¿qué
hay que pensar de los hombres que las bancan por el tiempo que sea?).Con esto vemos que las relaciones sentimentales entre
ambos sexos atraviesan una indudable crisis.
“El chateo…Aquel medio por el que te
contactás con gente a la que decís tenerle afecto, pero que ni por puta querés
ver personalmente”
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