lunes, 20 de agosto de 2012

Capítulo 3

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                                   3
El cepillo de dientes
                                     “Miente, miente, que algo quedará…”
                                    Josef Goebbels, ministro nazi de propaganda
Verónica era una compañera de trabajo.Y yo la conocía desde hacía unos tres años.Siempre me había resultado un tanto atractiva…Físicamente hablando, obvio.Porque a todo macho que se precie de tal, siempre las mujeres nos entran por la vista…Pero, como dije, me era “un tanto” atractiva.Es decir, no “moría” por ella y por eso nada intentaba yo.No le tiraba la más mínima onda.
Mas un día de su propia boca apuntando hacia a mi, me entero que su relación de pareja se había derrumbado.Y según siempre su propio decir, aquello era definitivo…Percibía yo que ella era una mujer que no soportaba pasar largas etapas de soledad.Entonces sentí en mi interior el llamado instintivo, y me dije que allí había posibilidades concretas de sexo…En cuanto me enteré de su incipiente soledad, aún frente a ella, la cabeza me bulló…La cabeza del pene.De inmediato pasó ella a ser mucho más que un tanto atractiva.
Así que poniendo en acción un juego de amabilidades y favores que tenían que ver con la actividad laboral, yo intenté llevar agua para mi molino…Enseguida noté que Verónica respondía con sonrisas a esas atenciones, y ofrecía a mí el mismo tipo de amabilidades…
Mordió ella el anzuelo (yo también)…Me invitó a su casa, teniendo como excusa un problema con la conexión inalámbrica a internet desde su notebook…Antes, yo le había dicho, sabiendo de su problema técnico, que era casi un experto en la materia…Más falso que Rolex paraguayo.
Así fue que al día siguiente, Sábado, fui a su casa…Del problema inalámbrico casi no se habló…Enseguida empezaron los besos, y ya caricias íntimas…Nos interrumpíamos para contarnos como nos percibíamos mutuamente en el trabajo, antes de ese Sábado.Según ella, yo había comenzado a “moverle el piso” hacía aproximadamente medio año.Y que nada había insinuado ella hacia mi por la simple razón que su relación de pareja todavía era saludable por esos días.Por mi parte le dije que ella siempre me había gustado mucho…Mentira (por lo de “mucho”…)
Por lo que Verónica me contó ese mismo Sábado, me percaté yo que no estaba nada equivocado al percibirla como una mujer ávida siempre de compañía, y no solo sexual.Hacía tan solo un mes que había roto con su ex, luego de tres años de una relación con vaivenes.Y entre su ex y yo, había tenido una “entrevista” infructuosa con un candidato.Me dijo que ella lo que más rescataba de la relación de pareja era el compañerismo puro.Tal era así que me pidió que yo, ante todo, fuera un compañero muy presente.Que fuera a su casa muy a menudo, que ella siempre me iba a estar esperando con una rica comida hecha, además de su compañerismo espiritual y sexual.
Fue así, entonces, que el lunes volví a su casa.Cenamos, charlamos…La pasamos muy bien.Y en medio de los besos, me encaró con la hipócrita preocupación de toda mujer…
-Decime…Vos no estás solo por lo sexual, ¿no?.
-No-, le respondí-.Lo vamos a hacer cuando vos quieras.Verás que no te apuraré para nada…-Yo no fui hipócrita, porque finalmente yo no la apuré.Solo que contesté de esa manera, porque sé que cuando así se contesta a una mujer que se muestra preocupada “porque los hombres solo piensan en “eso””, uno obtiene lo que se quiere muy rápido y pedido por la mujer…Y uno queda como un caballero…La jugarreta, como siempre, no me salió mal: A la cita siguiente, tan solo dos días luego, lo rogó…
Esa vez, en la que hicimos el amor por primera vez entre nosotros, fue la tercera vez que yo había ido a su casa.Y las otras tantas veces que pasé al baño, vi en este dos cepillos de dientes…Uno de ellos muy deteriorado…La verdad, no recuerdo si pensé algo sobre eso…Creo que me dije algo como, “ese (cepillo) es el viejo, y ahora lo usa para las uñas”…
Pocos días después, nuevamente en su dormitorio, y luego de hacer el amor otra vez, me invitó a que el siguiente fin de semana lo pasara enteramente en su casa…Aceptando su invitación, reflexioné en voz alta…
-Y…Entonces me vengo con una mochila, con algo de ropa...
-Claro-, dijo Verónica.-…Y…un cepillo de dientes.
-¿Por qué?...Sí, obvio, se entiende, pero ¿por qué lo pedís así tan…? -Hice una broma, aludiendo a sí yo tenía mal aliento.
-No-, rió ella-…Es que…ese otro que está en el baño…Es de mi ex.-Inmediatamente, con un leve rubor y una leve sonrisa (más que sonrisa, mueca de lamento), hundió su cara en la almohada.Mas enseguida volvió a mirarme y supo leer la pregunta en mis ojos…-Es que…tengo nostalgia de él.
Estúpido yo o no, aquello no me había caído mal.Pero al día siguiente, en casa, reflexionando, sí, comencé a sentirme “desubicado” en la incipiente relación.Reflexioné que cuando se siente “nostalgia”-según su propia palabra-no solo significa recordar algo, sino que también recordarlo bien…Con ganas…Era indudable entonces que Verónica seguía sintiendo hacia su ex inclinación sexual y espiritual.Por lo menos la primera…
Para mí, no es aconsejable iniciar una relación cuando aún no se ha cerrado, sellado de manera definitiva la “historia” con el / la ex.Aún no habiendo ya un contacto personal con la ex-pareja (no sé si era el caso de Verónica), si uno la tiene en mente aún, y de buena manera (nostalgia), se puede decir que una relación todavía hay.Porque no olvidemos que sea por el estímulo que sea, toda inclinación-mala o buena-hacia otra persona se inicia en la mente…Y, si al momento de iniciar una relación, aún está en el cerebro el ex, y para más siendo nostalgia/melancolía, esa relación-la nueva-tiene enormes posibilidades de frustrarse.Considero que al ex hay que olvidarlo en soledad, y no intentar esto mediante la comparación con la nueva pareja.
Olvidar mediante la comparación…Eso a nivel afectivo es totalmente improductivo.Cada persona es especial, con sus defectos y virtudes...Además, si se sale con alguien para olvidar a otro, pregunto: ¿Entonces no se sale por cariño con esa nueva persona?...¿Lo usamos, al menos en el inicio de la relación, como un "ente" que nos ayude a olvidar al otro?.¿Sería justo eso para la persona con la que se está saliendo?...¿Y qué si no se logra olvidar al / la ex?.¿Tiene la culpa la nueva pareja?.
Con estas ideas, dos días después, volví a encontrarme con Verónica.De manera adulta y sosegada le propuse hablar de un tema…”qué tiene que ver con un cepillo de dientes”. Enseguida comencé a decirle lo que expresé renglones arriba, en cuanto a no ser cerradas definitivamente las historias con ex…Le pedí que clarificara su mente en cuanto a eso, porque yo, sabiendo que ella tenía en mente-y con gusto-a su anterior pareja, me sentía incómodo, desubicado en nuestra incipiente relación…Diplomáticamente, le exigí que si quería seguir la relación, comenzara a hacer un esfuerzo para borrar de su mente al ex.
No obstante, ella dijo que eso no tenía nada de malo.Y me dijo que con su ex tenía contacto telefónico, “como amigos”.Que por ello no se iba a venir abajo nuestra relación.Me tildó de exagerado…Y que, a pesar de mi pedido, ella-y se mostró terminante-no iba a cortar ese tipo de contacto con él.Y me juró que para ella aquella relación ya no tenía vuelta atrás.
Le dije que así yo no me sentía cómodo en la relación.Me sentía “comparado”, y que así la relación no podía llegar a buen puerto, debido que al sentirme de ese modo yo no podría mostrarme hacia ella como realmente era…
Seguimos charlando el tema, yendo una y otra vez sobre las mismas ideas y opiniones, pero ella no cedía para nada en su postura…”No por eso tengo que pasar a odiarlo”, me dijo ella.A lo que yo repliqué…”No te pido eso, pero eso de “amistad” entre ex…No existe, es un verso enorme.Relación a distancia, formal y poco fluida, bueno…Pero, ¿amistad?…”
Los minutos transcurrían, y con más de sus confesiones, el asunto empeoraba…Dijo Verónica que ella-y no él-había decidido poner fin a aquella relación…
-Esperá-, le pedí.-Vos me informás eso…Y…Me dijiste que más de una vez él te invita, como amigos, a tomar algo o simplemente ir a charlar acá (casa de verónica)…Un hombre, o mejor dicho, un macho que fue él el pateado por su mujer, ¿por qué o para qué creés que él te invita a verse, te sigue rondando?...¿Para hablar de política internacional?...Quiere revolcarse de nuevo…
Y con un gesto de una infinita ingenuidad, ella dijo…
-Sí, en el último diálogo que tuvimos…me pareció eso, qué el quería sexo…
Su ingenuidad era patente.Cualquiera me puede decir, llegados a esta altura del relato, que era todo lo contario, que ella se hacía la boluda…Pero no, veremos renglones abajo que su inocencia era auténtica…Me dijo…
-Y después de todo…¿Qué mina no hace eso, por lo menos al inicio de una relación?…Recordar al ex…
-Bueno, pero en tu caso es distinto…Seguís manteniendo contacto con él y además…
-Y...Son ellas las que lo esconden, las que mienten.
-Y sí…
-Y, sí, ¿qué?-, dijo casi al borde del ofuscamiento.-¿Hay qué mentir?.
-¡Sí!-, le dije muy seguro de mí.
-¡¡¿Cómo?!!.
-¿Vos valorás nuestra incipiente relación?.
-Sí…
-Si hubieras tenido los suficientes reflejos...Y quizá no los tuviste porque no la valorás, ya que tu ex sigue viviendo en vos…Ya el otro día no me hubieras aclarado lo del cepillo.Hoy me hubieras dicho, mejor dicho, me hubieras mentido: “Sí, haré el esfuerzo para borrarlo de mi mente”, “Sí, le diré que ya ni siquiera contacto telefónico”.Después, apelando a la honestidad, hubieras comenzado a poner manos a la obra.E igualmente si no tenías intención de hacer eso, yo, con esas respuestas, ingenuo o no, me hubiera quedado tranquilo y haría ya unos cuantos minutos que estaríamos hablando de otra cosa…A veces, si queremos conservar una relación, no nos queda otra que mentir.
No viene al caso narrar como siguió aquella conversación.Sí es importante decirles que ella no se salió de su actitud y que dos días luego, después de meditarlo, le comuniqué que, debido a su férrea postura, había yo decidido no continuar.
El genial Doctor House sostiene…”Todo matrimonio exitoso se basa en la mentira”.
No solo los matrimonios, sino todo tipo de relación amorosa, necesita de la mentira para sobrevivir lo más que pueda.La frase del personaje televisivo, al invocar al verbo “basarse”, no quiere decir que para mantener saludable una relación hay que mentir de manera continua o casi.No estaríamos hablando de una buena relación si esta necesita, aunque sea por parte de uno solo de los integrantes, ser salvada de manera casi continua con alguna mentira…La base es aquella parte en general pequeña de toda estructura, pero que sin ella nada existe…La base del cuerpo humano son los pies.Sin ellos nos caeríamos…Una casa puede estar construida con los mejores materiales, pero si los cimientos están mal hechos…
Los humanos no somos máquinas infalibles.Continuamente vivimos-más allá de las buenas intenciones-al filo del error, del precipicio…Y muchas veces caemos...Por lo tanto es un imposible que los integrantes de una pareja, siempre que quieran mantener vivo el vínculo, no necesiten mentir(se) en por lo menos unas pocas oportunidades a lo largo de los años…o meses.Sabemos que más de una vez algo que hemos hecho, impelidos por la pasión o la simple falibilidad humana (porque no solo es una infidelidad lo que puede resultar insoportable,) de ser descubierto, puede ofuscar hasta el enojo irremediable a nuestra pareja, e ir así de manera directa a la ruptura.O por lo menos puede provocar problemas que van desgastando el vínculo.Ante esta situación, quien realmente tiene afecto por su pareja y por ende desea resguardar el vínculo, no le queda otra que mentir…¿Serán esas las mentiras piadosas?...Pero en ese caso hay que saber mentir…Analicen el caso mío con Verónica…Yo le mentí a ella.Fue cuando le dije que era un experto en conexiones inalámbricas de internet.Y eso fue una de las cosas que posibilitó el inicio del amorío…Hay que aprender a mentir, a esconder.Se debe tener en cuenta que la mayoría de las personas que piden sinceridad, no la soportan cuando llega a sus oídos.Además debemos pensar que todos nosotros solemos ofuscarnos por asuntos banales.Pero que como bien explican psicólogos especializados en relación de pareja, son las discusiones sobre estos “asuntos estúpidos” las que dan pie a “remover mierda” y así se desemboca en la discusión (y no en el sentido académico de la palabra…) sobre temas más trascendentales de la pareja, y…
Una vez alguien me dijo…”No, la base de toda relación es la confianza mutua”.A lo que yo repliqué…”Si la mentira (que se necesitó hacer para salvar el vínculo) se descubre, chau confianza”…Aunque el hecho cometido (fallo)-por el que se necesitó mentir-sea posterior al surgimiento de la confianza mutua, si es descubierto tiene un poder tal que puede derribar aquella confianza por más que fuera preexistente_ . Una buena y oportuna mentira puede salvar a la relación.
No se trata sólo de ocultar hechos graves.A veces las parejas se ponen límites, se acuerdan cosas no trascendentales, que de ser excedidos o ser roto el “pacto” no conllevan ningún riesgo para la pareja, pero que de ser descubierta la “falta” lleva a grandes discusiones con peligro de ruptura.Un ejemplo real…Un hombre descubrió una nueva pasión: Carrera de kartings.En verdad, un pasatiempo nada barato.Su esposa aceptó ese nuevo hobby, pero le puso un límite: “Ni se te ocurra hacerlo muy seguido…Es mucho dinero”.El hombre no se aguantaba y corría sus carreras con frecuencia.No le escondía a su esposa esto.Iba con la verdad, era sincero.Pero por ese motivo las discusiones eran cada vez más fuertes.Incluso una de esas discusiones produjo un desenlace muy agrio, ya que llevó a ambos a “tirarse mierda” por otros asuntos sí más importantes (como dije, muchas veces discusiones sobre asuntos nada significativos conducen a “remover mierda”).Y después no hubo buen diálogo por unos días…El hombre se asustó, pero simultáneamente no puede dejar su nuevo vicio.Ayudado porque en realidad, si bien costoso, no socava la economía de la familia.Lo sigue haciendo con frecuencia, pero ha aprendido algo: Le miente a su esposa sobre este punto,…porque la quiere y por consiguiente quiere conservar la relación.
Aquella pareja que nos jure que nunca se han mentido, es indudable que nos están mintiendo a nosotros…Y por lo menos uno de los dos le está mintiendo a su pareja.
Ante todo esto…"Si querés, sé sincero/a, pero ante todo, ¡amame!"

“Cuando le dije que la pasión por definición no puede durar
como iba yo a saber que ella se iba a echar a llorar.
No seas absurdo, me regañó, esa explicación nadie te la pidió
así que guárdatela, me pone enferma tanta sinceridad.

Y así fue como aprendí que en historias de dos conviene a veces mentir
que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor.

Yo le quería decir que el azar se parece al deseo.
Que un beso es sólo un asalto y la cama es un ring de boxeo.
Que las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan
se marchitan cuando las toca la sucia rutina.

Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera.
Contarle que el universo era más ancho que sus caderas.
Le dibujaba un mundo real no uno color de rosa,
pero ella prefería escuchar mentiras piadosas.

Y cuando por la quinta cerveza le hablé de esa chica
que me hizo perder la cabeza, ella estalló:
¡¿vas a callarte de una vez?!, por favor.

Y así fue como aprendí que en historias de dos conviene a veces mentir
que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor.

                                                      Joaquín Sabina

             “El hombre miente más;la mujer, mejor”
                                                  Joaquín Sabina
        “Mi sinceridad y honestidad consiste en reconocer que, como       toda persona, debido a la maraña de las interrelaciones  humanas, a   veces   necesito mentir…Y miento”
                                         Daniel Calero
               “El que nunca miente solo demuestra una cosa: Estupidez.
               …Porque a veces se hace necesario mentir para sobrevivir
                en la “jungla social””.
                        Daniel Calero
“Y si te muestro mi lado oscuro, ¿me abrazarás aún esta noche?.
Y si te abro mi corazón y te muestro mi lado débil, ¿qué harías?.”
                  Roger Waters (Pink Floyd)

Bien…Aquí cierro un nuevo capítulo…Ah, perdón, lo olvidaba…Verónica, tan solo tres meses después de la ruptura…consiguió algo que anhelaba: Un embarazo…El autor: El dueño del cepillo…
Ja, ja, ja, ja, ja, ja!!!!!!!!!!!!!!!.¿Se acuerdan de aquella relación que no tenía vuelta atrás?...Hay que tomárselo con soda…Y además, ella también me mintió en cuanto a que con su ex había terminado definitivamente…Pero mintió tarde y sin inteligencia.           

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