lunes, 20 de agosto de 2012

Capítulo 6

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El hombre MUY enamorado

La mayor muestra de la estupidez humana

Recuerden lo que han leído ( no quiero decir “aprendido” porque quedaría yo muy pedante…) en el capítulo anterior…Debido a ello es que el varón cae, cuando se enamora (mucho), en un estado lamentable.Por no perder a la “presa” que-como ocurre muchas veces-costó tanto conquistar, por el terror a la soledad, el hombre es capaz de hacer cosas que no experimentó ni en sus más profundas pesadillas…Dentro del marco de dominio de la mujer sobre el hombre en la construcción y práctica de la pareja, el hombre muchas veces se autodenigra, practica cosas que se había juramentado no hacer, le empiezan a gustar (finge) cosas que antes, auténticamente, odiaba
Una vez que ha logrado llevar a la mujer a la cama por lo menos una vez y su expectativa se ha visto colmada, es decir, cuando ya no hace falta seguir haciéndose el romántico y se ha enamorado en verdad, el hombre, si así se lo requiere su amada, cae en un romanticismo estúpido (no digo que todo romanticismo lo sea).
Aquel adolescente que deploraba en el cole “Lengua y literatura”, por más que la materia la dictara una mina de la gran puta, deviene en un “poeta”, creyéndose el mismo que por momentos-lo que no es poco-opaca a Gustavo A. Becquer, Pablo Neruda y compañía…
Capaz de bancarse en vivo un recital de Luís Miguel, Chayanne…Y hasta opinar-para que no se enoje ella-, “che, la verdad que el flaco este canta rebien…Y tiene su pinta, ¿eh?.Como hombre que soy puedo decirlo”…Todo esto, cuando ellas apenas, y con gran esfuerzo por parte de ellas, nos dejan ver un partidito en la tele…Pero que ni se nos ocurra ir a la cancha… “…porque es peligroso”…No obstante todo eso, al próximo recital de Luismi nos tiramos de cabeza, “…porque es de caballeros acompañar a la dama”…
Capaz de sentir afecto por su suegra, por más que él sepa que esta lo critica sin compasión.Algo así como “amar al que te odia”, algo que apenas Gandhi logró…Y bancarse que su novia o esposa hable pestes de su madre…
Capaz de regalar a su amada peluches, con letreritos como…”Te amo, mi pompina”…Cuando ambos ya tienen 30 y pico…
Puede llegar a interrumpir, en ronda de amigos, una conversación sobre Fórmula 1, diciendo que su chica es la única mujer que maneja bien…
Creyendo que queda bien, que es bien visto, es capaz de entrar a una lencería y elegir y comprar ropa interior, cuando de  vedetina, culotte, tanga, bombacha, y distintos tipos de tela no entiende un joraca, despertando en las vendedoras sonrisas piadosas, creyendo él que ellas piensan…”¡Qué tipo encantador!”, cuando en realidad no están más que pensando que es un ridículo enamorado, que no se da cuenta que la ropa interior femenina solo queda bien en nuestras manos cuando en la intimidad acabamos de sacársela a nuestra amada…Y que como ropa íntima que es, es solo apto que la elija y adquiera la futura portadora u otra mujer que bien la conoce.
Nunca se bancó a los pibes…Se juramentó no tener ni uno…Pero su pareja quiere dos…Y en lugar de consensuar-“solo uno”-termina teniendo tres…No vaya a ser que ella lo trate de amarrete sentimental y poco caballero porque tan solo le dio justo la cantidad que ella quería…
O bancarse una espera estoica de 47 vueltas a la calesita (o 474 revolcadas en un pelotero…Para ser más moderno…), en la que monta el hermanito de su chica, cuando el cuidado iba a ser entre los dos, pero resulta que ni bien llegados a la plaza ella se encontró con una amiga…Y allá está ella, muy plácida conversando, a 30 metros de la calesita, mientras el muy enamorado
 (eufemismo de muy boludo) ya está mareado tras mirar atentamente a su cuñadito…
Capaz de ir perdiendo a todos sus amigos, porque bien sabe que a ella le da en las bolas que él, ¡¡aunque sea una vez al mes!!, se haga un tiempito para verlos…Pero él dejará que ella “salga de Shopping” de manera frecuente con sus amigas.El miedo a que ella se enoje, lo camufla o intenta autoengañarse, diciéndose…”El hombre puede perder a sus amigos…Lo soportamos.Los hombres somos más fuertes”…
Apenas empezada la relación-si viene el asunto medio durango-es capaz de vestirse como pide ella, sin percatarse que ese estilo de ropa o peinado (que usa el galancito que a ella le gusta) lo convierte en el reino del ridículo…
Capaz de llevar con su auto a su suegra adonde esta quiera, no importa si es uno de los barrios más peligrosos del Gran Buenos Aires.Pero más de una vez-mediante una mentirita-zafó de llevar a un amigo adonde este le requería…
Es capaz de intentar tornarse experto en combinación de manteles y cortinados con los colores de las paredes, con tal que su novia vea que es un hombre que también pensará en lo hogareño y no solo en el laburo y otros menesteres.
Es capaz de decir incluso ante sus amigos (ni que hablar ante su chica y su suegra) que las aventuras sexuales que tuvo de soltero, en vacaciones o cuando fuere, fueron pasos de inmaduro y que ya es hora de “sentar cabeza” (eufemismo para no reconocer que ya está casi domesticado).Tristemente, así, deja de reconocer que aquellas aventuras fueron una bella y necesaria etapa de su vida.No hace falta considerar ominoso aquello para “sentar cabeza”.
Capaz de no “oír” cuando su ya ex novia le dice que la relación murió, y perseguir a esta hasta la estación de Retiro.Tomarle allí la mano y pedirle que “vuelva” -delante de miles de personas atónitas-, por más que sepa que la otra mano de su ex está siendo tomada por su nuevo hombre (el cual no le encaja un tortazo por miedo a que lo ridículo sea contagioso al primer contacto).Pero no obstante todo eso, dará saltitos para que ella, ya alejándose con el micro, vea su cara de desesperación por la ventanilla…
La pelotudez excelsa del hombre enamorado es democrática. No reconoce fronteras de edad, de clase social ni económica. La practican famosos y desconocidos…Renombrados jugadores de fútbol, que no tienen ningún reparo  en meterle los cuernos a un colega y amigo, para arrastrarse tras una mujer como si fuera la única que quedara en el universo. Obsesionado con una mina hipermaterialista y muy puta, confesándose de manera pública “enamorado” (cuando apenas la conoce…, pero si conoce sus defectos…).Prometiéndole “darle” la hija mujer que aún ella busca (que yo sepa todavía no se puede manipular el sexo del futuro bebé…).Mostrando en cada red social que existe fotos con su carita de desahuciado sentimental… Demostrando estar atento a lo que dicen todos, ya que muestra de manera instantánea en nuevas fotos el tatuaje “prueba de amor”, sobre el que la gente desconfiaba de su existencia.
Obvio que yo también he cometido mis pelotudeces de hombre muy enamorado, o en el camino para encontrar el amor…1) Decir ya en la tercera salida, “te amo” 2) Inscribirme en una “consultora sentimental” 3) Insistir con vehemencia por teléfono-durante dos horas-a una que me había dicho que no quería seguir…4) Creerle a la mayoría…5) Cuando no deseo tener niños, salir con una (con la cual hablaba de una posible futura convivencia) que tenía dos muy pequeños, y que el ex no los iba a buscar ni por puta…
¡Nunca más!.

El hombre muy enamorado es un ridículo, un pobre tipo…Las mujeres, cuando están enamoradas, se mantienen más vivas, despiertas.En síntesis, y vuelvo al capítulo anterior, no pierden su “línea”, no se regalan.Tratan de agradarnos mostrándose como son, y no, como el hombre muy enamorado, borrando su “ser”, para agradar…Las mujeres, en el enamoramiento, saben conjugar pasión y Razón.El hombre no…Y pasión sin un mínimo de Razón, de reflexión resulta en un conjunto meloso, más denso que el dulce de leche, amariconado y ridículo, hombre denigrante de su propio ser, esclavo liberado buscando un nuevo amo…
También hay mujeres que se emboban terriblemente cuando se enamoran, pero en comparación a los hombres son muchas menos.
Tratar bien a una mujer, estar atento a sus problemas, buscarla sexualmente, disfrutar de sus alegrías, consensuar en las preferencias de la pareja, sin dejar de lado nuestro Ser…Eso es estar enamorado.Y es más que suficiente…¿Más?...Se cae en el estado que detallo renglones arriba.Y así el varón entra en una espiral de estupidez y denigración que lo lleva hacia el más profundo abismo de la pelotudez humana.


            

4 comentarios:

  1. Dios mio!! como puede ser que esta idea, siendo tan lógica, tan visible y tan padecida (porque creo que todos la padecimos al menos una vez) volvamos a tropezarnos con la misma piedra, y a veces a conciencia. Comparto 100% tus pensamientos.

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  2. Que triste realidad, muy bueno el texto. Mas claro, agréguenle agua!

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